Pesadilla en Elm Street La Noche que el Cine Aprendió a Soñar con Cuchillas
Wes Craven desata al monstruo más elegante del terror: Freddy Krueger, el sueño húmedo de la pesadilla americana. 91 minutos de carne fresca y metáforas afiladas.
Termómetro de acidez en Claqueta
"Robert Englund vive en una constante ruleta rusa cinematográfica. Es capaz de rozar el magnetismo absoluto con un 9.0, para luego estrellarse en desastres de 4.0 que nos hacen dudar de si leyó el guión antes de cobrar el cheque. Talento indudable, brújula cuestionable." — Redacción Claqueta Ácida (Odín Lagbert)
«Englund no interpreta a Freddy Krueger: lo devora vivo y escupe sus huesos en forma de pesadillas. Un villano que hace que el mal huela a quemado y a sudor de adolescente.»
«El único que parece recordar que está en una película y no en un episodio de pesadilla de *Cuentos de la Cripta*. Freddy Krueger se revuelve en su tumba, pero al menos alguien aquí tiene carisma.»
Wes Craven desata al monstruo más elegante del terror: Freddy Krueger, el sueño húmedo de la pesadilla americana. 91 minutos de carne fresca y metáforas afiladas.
Rhys Frake-Waterfield convierte el clásico infantil en una pesadilla gore con Robert Englund y un Pinocho que haría llorar a Chucky. ¿Arte? No. ¿Diversión? Menos.
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