«La confirmación de estar bien encaminado es comprobar la perturbación del espectador»: Juanma Bajo Ulloa y el pulso implacable contra la corrección política en El Mal
Hay dos tipos de cineastas, los que buscan la verdad y los que quieren tener razón. Mi deseo no es incomodar si no buscar y comprender al ser humano y a mi mismo.
En el corazón del cine de autor contemporáneo, pocas figuras mantienen una resistencia tan visceral contra los dogmas del presente como Juanma Bajo Ulloa. Con motivo del estreno de El Mal, nos citamos en Vitoria-Gasteiz para diseccionar una cinematografía que nunca ha pedido permiso ni ha buscado la complacencia del rebaño. Lejos del artisteo inofensivo y de las servidumbres ideológicas que asfixian el panorama actual, el cineasta vasco nos recibe sin red, dispuesto a confrontar los demonios de la industria, la hipocresía institucional y la urgencia moral de la imagen frente a la dictadura del algoritmo y lo políticamente correcto.
I. EL LENGUAJE Y EL PACTO DE 'EL MAL'
Evolución narrativa: Has pasado del diálogo atronador de Airbag a rodar Baby sin una sola palabra y a fiarlo todo al suspense en El Mal. ¿Te has vuelto un purista de la imagen con los años o es que, sencillamente, te has cansado de lo mal que escribe la gente hoy en día?
Cineasta:
Hoy día “la gente” escribe básicamente lo que el Sistema le exige. Es un fenómeno sobrecogedor observar a creadores, esclavos de la corrección política, vistiendo ese uniforme ideológico, poniendo su vida artística al servicio de los intereses sectarios del poder.
Yo simplemente exploro las posibilidades del lenguaje cinematográfico y trato de buscar desafíos personales. Se habla de lo sobreexplotado del panorama y de la imposibilidad de hallar fórmulas originales, pero a mi las posibilidades me parecen infinitas y prefiero tratar de no repetir propuestas.
Premisa y mercado: En El Mal abordas la obsesión contemporánea por el éxito inmediato y la validación a través de un thriller faustiano. ¿Hasta qué punto el personaje de Elvira es tu reflejo desencantado sobre el precio moral que exige el mercado cultural para validar a un creador?
Cineasta:
Siempre me ha interesado el concepto de fama, reconocimiento y la necesidad de aprobación externa, algo que he conocido desde muy joven, y que afecta en realidad a todos. Pero la mayoría lo niega pese a que se ha convertido en una pandemia sobrevenida en narcisismo. Trato este concepto con otros personajes y en otros filmes como “Frágil” (2005), o en el documental “Historia de un grupo de rock” (2008). En “El mal” la protagonista Elvira Nous dice “querer ser admirado es una forma desesperada de ser apreciado”. No me reflejo en mis personajes, pero en todos ellos hay algo de mi, o no podría escribirlos.
Filosofía del conflicto: La película plantea que la violencia no es solo un fenómeno externo, sino algo latente en cada individuo. ¿Qué herramientas dramáticas utilizaste para evitar que esa premisa cayera en el nihilismo gratuito y se mantuviera como una reflexión filosófica legítima?
Cineasta:
El cine actual, como medio de propaganda woke en que se ha convertido, mantiene un enfoque altamente nihilista donde lo espiritual no tiene cabida, justamente porque esta ideología trata de ocupar el lugar de la religión. “El mal” (igual que ocurría en “Baby”), propone una reflexión sobre el discernimiento entre lo sagrado y lo profano y material. Sobre el amor que nos dignifica, aunque nos vuelve vulnerables, y el temor que surge del ego y nos lastra.
Las herramientas son todas las que ofrece la narración cinematográfica, al servicio de la mirada del creador y la del espectador. Pero tal vez la música es la que más nos conecta con algo subconsciente, irracional y divino.
El contrapunto de 'El Bien': Has dejado caer que, tras la oscuridad de El Mal, planeas una secuela en tono de comedia titulada El Bien, protagonizada por un "equipo de imbéciles". Si El Mal habla de la ambición tóxica y la sombra, ¿qué es exactamente El Bien en tu universo? ¿Una sátira sobre estos creadores contemporáneos que se autodenominan "seres de luz"?
Cineasta:
En realidad, hablaba de dos proyectos. La comedia que mencionas se titularía “Muerte mortal (al borde del límite)”. El otro proyecto, de corte menos gamberro, podría ser “El bien”, la continuación autónoma, y no reconocida, de “El mal”. No comment…
Pero resulta que también existe una idea de trailer que coincide en buena medida con tu intuitivo planteamiento sobre ese buenismo pánfilo que destruye occidente…
II. PUESTA EN ESCENA Y CRÍTICA FORMAL
Oficio técnico: En esta producción has asumido simultáneamente los roles de director, guionista, productor y operador de cámara. ¿Manejar físicamente la cámara te permite plasmar de forma más fluida tu visión o supone un desgaste que distrae de la dirección de actores?
Cineasta:
He ido ocupándome cada vez más de la cámara debido a la dificultad de transmitir a los operadores todas las indicaciones que me surgen incluso en mitad de una toma. Eso me permite improvisar reencuadres y convivir con más cercanía con los actores. Ciertamente en ocasiones me supone un importante esfuerzo extra y se puede perder algo en el camino. Pero así es la vida.
Tono y música: Vuelves a rodar en Vitoria-Gasteiz y sus alrededores, convirtiendo la arquitectura en un personaje activo. Y en lo sonoro, utilizas canciones de Jeanette en pasajes de violencia implacable. ¿Buscabas descolocar éticamente al espectador o encontrar belleza en lo grotesco?
Cineasta:
La arquitectura es el escenario y, por tanto, parte fundamental de la narración igual que la luz, los diálogos o el maquillaje. En Vitoria encuentro todo lo que necesito, solo tengo que imaginar y elegir el punto de vista adecuado, a veces mientras me lavo los dientes.
Los temas musicales como el de Jeanette, se corresponden con la banda sonora personal de la protagonista, Martin. Ella no dramatiza sus actos siniestros, los realiza con ilusión casi infantil y, efectivamente, hay belleza e inocencia en su mente.
Autocrítica y forma: Se ha señalado que las imágenes de El Mal poseen una fuerza desbordante pero que el guion deja frentes dispersos en su parte central. ¿Aceptas esa dispersión como una consecuencia necesaria de priorizar la atmósfera visual sobre la estructura cerrada del género?
Cineasta:
Desconozco a qué frentes te refieres, a nosotros no nos ha llegado esta apreciación. Pero la atmósfera es para mi un vehículo siempre al servicio de la narración, una narración que confía en el criterio del espectador comprometido. Y esta no se sustenta en la imagen si no también en elementos como el silencio o el ambiente musical, el ritmo o la luz.
III. CONTRADICCIONES, MITOS Y SOMBRAS
El mito del tirano en el set: Denuncias a menudo la superioridad moral y la hipocresía de muchos cineastas woke que en público dan lecciones de humanismo y en privado son tiranos. Sin embargo, actrices como María León han declarado públicamente que en el rodaje de Rey Gitano trataste con "muy malas maneras" al equipo y a una leyenda como Rosa María Sardá, escudándote en un "personaje de superioridad". ¿Dónde está la línea que separa al director perfeccionista e incomprendido del tirano en el set? ¿Reconoces esa parte de "sombra" en tu forma de dirigir?
Cineasta:
Es inaceptable la tiranía en el set, ya sea de profesionales inseguros o de intérpretes egocéntricos. Respecto a Rosa Mª Sardá, era una querida y admirada amiga con la que me unía una gran complicidad, y que no coincidió en el rodaje con esta actriz mencionada. Lamento estas calumnias, pero a las personas con problemas de adicciones, y condenadas judicialmente por su violencia, solo se les puede desear una sincera recuperación. Siempre serás malvado a ojos de quien no consigue manipularte, y a los de aquellos que necesitan justificar lo que te han hecho.
El trauma de 'Airbag' y el Tribunal Supremo: Sueles decir que tu independencia es una elección ideológica y que prefieres hipotecar tu casa antes que doblegarte a la industria, autodenominándote un "mal productor". Sin embargo, la única vez que confiaste en productores ajenos para Airbag, la película reventó la taquilla y tuvieron que pasar años —y una sentencia del Tribunal Supremo— para que cobrases tu parte de los beneficios. ¿Tu rechazo radical a la industria nace verdaderamente de una postura filosófica o del trauma y la desconfianza tras haber sido estafado en tu mayor éxito comercial?
Cineasta:
No hubo trauma porque no era el primer juicio, fue básicamente otro conflicto legal solucionado a nuestro favor. Ya con “Alas de mariposa” (1991), por ejemplo, habíamos ganado un litigio contra Gobierno Vasco y Festival de San Sebastián. El éxito de “Airbag” no fue solo por la apuesta creativa tan insólita u osada, tuve además la suerte de contar con un distribuidor tanto o más perturbado, Paco Hoyos.
Pero no he rechazado a la industria, sencillamente busqué ser independiente desde la primera película. Esto exige un elevado peaje y defenderse de sus eventuales abusos. Entiendes temprano que es un ámbito de tiburones que te explotarán si lo permites.
La paradoja de las subvenciones: Vas a los medios a criticar ferozmente el sistema de ayudas públicas por "discriminación ideológica", pero los créditos de El Mal llevan el sello de RTVE y ETB. ¿Cómo gestionas la paradoja de cuestionar un modelo institucional del que, al menos en parte, también dependes para estrenar?
Cineasta:
Veo una paradoja en la pregunta, o es provocación? No voy a los medios, atiendo a quien me pregunta, y sin discriminar por su relevancia, como habréis comprobado con vuestro medio. Y mi discurso es el mismo de siempre; defensa de la libertad creativa frente a la manipulación ideológica del poder. Tampoco he “criticado”, si no expuesto hechos acreditados que figuran, por ejemplo, en el BOE.
Respecto a las televisiones que mencionas, estas no subvencionan nada, compran derechos de emisión, igual que cada espectador compra una entrada de cine.
Las subvenciones sí son desde hace años, tal como vengo efectivamente exponiendo, un mecanismo bochornoso de segregación política, en lugar de un apoyo al mérito.
IV. PROVOCACIÓN, ÉTICA Y CULTURA DE LA CANCELACIÓN
Los límites de la transgresión: Hoy lamentas vivir en una sociedad infantilizada donde cualquier ofensa te convierte en un paria. Sin embargo, en la gala del Salón del Cómic de Granada de 2002 orquestaste un espectáculo con simulacros de atentados, quema de vírgenes y sexo en directo. Viendo el escándalo que desataste entonces, ¿crees que los límites de la provocación se han estrechado o es que hoy ya no se perdona el exceso bajo la etiqueta de "arte"?
Cineasta:
Defiendo el espectáculo para adultos en total libertad, y expongo la hipocresía de los moralistas, que siempre ocultan cadáveres, (o prostitución), bajo la alfombra. Lo único que se permite hoy es la propaganda ideológica que ayuda a los intereses de las élites que manejan a los gobiernos con el rentable fin de atemorizar y fragmentar así a la población. El arte les importa lo mismo que a mi el color de esa alfombra persa que no voy a comprar.
Rigidez ética vs. carrera: Has tirado a la basura años de trabajo, como tu adaptación de El Capitán Trueno, por negarte a rodar con un presupuesto que explotara al equipo, o el biopic de Paul Naschy por considerarlo "morálmente irrespetuoso". Viendo cómo otros directores aceptan cualquier encargo con tal de mantenerse en la rueda, ¿consideras que esta extrema rigidez ética te ha saboteado más oportunidades que la propia censura ideológica que denuncias?
Cineasta:
Nada va a la basura, el camino no es hacer películas, si no descubrir quien eres. No sé qué razones mueven a los demás, yo me limito a seguir mi recorrido personal, no he venido a este mundo a vivir la vida de otro. No hago distinción entre razones éticas e ideológicas, se trata de decidir entre agradar al emperador para no comer lentejas, o comer lentejas para no someterse al emperador. Pero las lentejas son mi plato favorito.
Comedia e incorrección: En Rey Gitano intentaste recuperar el pulso de la comedia gamberra sufriendo una fuerte polémica por su incorrección política. Viéndolo con perspectiva, ¿es hoy más difícil hacer sátira en España que en los noventa?
Cineasta:
“Rey Gitano” se reía de la autoridad establecida, de los poderes fácticos como la oligarquía, la banca, el feminismo institucional o una monarquía inocua. Pero en la medida en que no te sumas a la polarización instigada por estos poderes, te conviertes en un disidente incómodo para ambos “bandos”.
La sátira política es inviable en cualquier dictadura, que solo acepta la que se burla de sus adversarios y disidentes. Hoy la espontaneidad, y la propia verdad, han muerto a manos de la corrección política.
V. CIERRE
Nuevas tecnologías: En un momento donde se debate el impacto de la Inteligencia Artificial y la estandarización de los guiones dictada por las plataformas, ¿ves en estas tecnologías una amenaza para la subjetividad del artista o una herramienta más?
Cineasta:
Las tecnologías siempre provocan este debate. En la medida en que se usan como una herramienta, pueden ayudar al creador. Pero cuando ocupan el lugar de su creatividad, lo convierten en un farsante.
Algunos cineastas están muy felices por los adelantos tecnológicos como el digital, pero la pregunta es sí desde su llegada sobre 2010 se han hecho mejores películas que antes. Igual me las he perdido…
El pecado capital: Con una carrera fundamentada en el deseo de incomodar y sacudir al espectador, ¿cuál consideras que es hoy el mayor pecado que puede cometer un cineasta: buscar el aplauso fácil o resignarse a la complacencia?
Cineasta:
Hay dos tipos de cineastas, los que buscan la verdad y los que quieren tener razón. Mi deseo no es incomodar si no buscar y comprender al ser humano y a mi mismo. La confirmación de estar bien encaminado, es comprobar la perturbación del espectador.
«Hay dos tipos de cineastas, los que buscan la verdad y los que quieren tener razón.»
🎬 Filmografía de Juanma Bajo Ulloa
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