Insidious La pesadilla que despertó al terror moderno
Una crítica ácida que desmenuza el horror de James Wan, entre sustos efectivos y guiones que se pierden en la oscuridad.
Termómetro de acidez en Claqueta
"Lin Shaye vive en una constante ruleta rusa cinematográfica. Es capaz de rozar el magnetismo absoluto con un 7,2, para luego estrellarse en desastres de 4,7 que nos hacen dudar de si leyó el guión antes de cobrar el cheque. Talento indudable, brújula cuestionable." — Redacción Claqueta Ácida (Odín Lagbert)
«La única intérprete que aporta credibilidad real a un proyecto de basura industrial. Lleva seis entregas sosteniendo esta saga con una presencia que el guion no merece.»
«Lin Shaye se impone como la médium Elise Rainier, combinando una mirada de acero con una voz que hiela la sangre.»
«La única razón por la que uno aguanta el metraje; su Elise Rainier es el ancla emocional en un océano de efectos prácticos mediocres.»
Una crítica ácida que desmenuza el horror de James Wan, entre sustos efectivos y guiones que se pierden en la oscuridad.
Una reseña mordaz que desmenuza la nueva entrega de Insidious, entre sombras gastadas y destellos de genuino terror.
Leigh Whannell dirige una secuela que intenta ser más que un producto de Blumhouse, pero el resultado es un thriller fantasma que se queda a medias entre el arte y la caja registradora.
Una reseña sin filtros que desmonta la última entrega de Insidious como una estafa de terror de bajo presupuesto y peor guion.
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