Pooka Lives! – Crítica Ácida de Valeria Von Doom
Una reseña mordaz de Pooka Lives! que reconoce sus aciertos pero señala su falta de chispa en una era de creepypastas saturadas.
Crítica de Pooka Lives!
El año 2020 fue un hervidero de experimentos digitales: la pandemia obligó a los creadores a buscar historias que pudieran consumirse en pantallas pequeñas, y Blumhouse Television, siempre dispuesta a apostar por lo barato, lanzó Pooka Lives!. Alejandro Brugués, el director cubano‑mexicano que había cosechado cierto culto con The Last Will and Testament of Rosalynn Leigh, volvió a la carga con una serie de ocho episodios que pretendía mezclar horror de internet con comedia de grupo. El proyecto surgió en medio de la fiebre de los creepypastas, cuando la cultura meme se volvió un territorio fértil para el terror low‑budget.
Brugués había demostrado en The Last Will and Testament of Rosalynn Leigh que sabía cómo jugar con la atmósfera claustrofóbica y el humor negro. Con Pooka Lives! intentó trasladar esa fórmula a la era del streaming, pero el presupuesto de Blumhouse Television, que ronda los 2 millones de dólares para toda la serie, dejó poco margen para la ambición visual. El rodaje se realizó en su mayor parte en un estudio de Los Ángeles, con decorados que recuerdan a un loft de Airbnb y a una oficina de coworking, lo que explica la sensación de “set de serie web”.
La premisa es sencilla: un grupo de treintañeros crea una creepypasta sobre una criatura llamada Pooka, y la historia se vuelve tan viral que empiezan a aparecer versiones reales de la bestia. La sinopsis oficial promete una mezcla de terror y humor, pero la ejecución se queda en la superficie. La serie se apoya en la cultura de foros y TikTok, y cada episodio intenta escalar la amenaza mientras los personajes discuten sobre memes, lo que a veces resulta más cansino que escalofriante.
La cámara se mantiene estática, casi como un documental de YouTube, y el sonido de los clics del teclado se vuelve un leitmotiv irritante. Esa escena encapsula la intención de la serie: sumergirnos en la paranoia digital, pero sin la tensión necesaria para que el miedo sea palpable.
Al salir, la sensación fue de haber visto una idea prometedora que se quedó a mitad de camino. La serie funciona como un experimento de formato, pero su falta de originalidad y su ritmo irregular la convierten en una mediocre pieza de entretenimiento. No es una pérdida total de tiempo, pero tampoco la recomendaría a quien busque algo más que una excusa para ver a Felicia Day lanzar chistes de internet.
Dirección y puesta en escena
Brugués opta por una estética que combina el estilo de vlog con tomas de cámara en mano, como si el espectador fuera parte del foro donde se discute Pooka. En el episodio tres, cuando el grupo se reúne en una casa rural para “investigar” la criatura, la cámara se vuelve más inestable, siguiendo a los personajes por pasillos oscuros con una luz tenue que apenas revela los detalles. Esa decisión crea una atmósfera de incertidumbre, pero la falta de contraste y la paleta de colores grisáceos hacen que la tensión se diluya rápidamente.
Los planos más memorables son los cortes rápidos de los mensajes de texto que aparecen en pantalla, acompañados de un sonido de notificación exagerado. La intención es generar una sensación de invasión digital, pero el exceso de efectos de texto se vuelve distractor. La puesta en escena, aunque coherente con la temática de internet, rara vez supera la estética de un video de TikTok, lo que resta peso a la supuesta amenaza sobrenatural.
Actuaciones y guion
Malcolm Barrett lleva la carga de Derrick con una mezcla de sarcasmo y vulnerabilidad que, en momentos, logra anclar la serie. Su química con Lyndie Greenwood (Susan) es el punto más sólido; sus diálogos sobre la viralidad de la creepypasta suenan auténticos y, a veces, hilarantes. Felicia Day, como Molly, aporta su característico humor ácido, pero su presencia a veces eclipsa al resto del elenco, creando un desequilibrio tonal.
El guion de Ryan Copple intenta equilibrar el horror con la comedia de situación, pero la mayoría de los chistes caen en la zona de lo predecible.
Aspectos técnicos
Ana M. Amortegui, directora de fotografía, consigue una iluminación que recuerda a los thrillers de bajo presupuesto de los años 2000. Los colores fríos y la luz de neón en los escenarios de oficina refuerzan la sensación de un mundo digital. Sin embargo, la falta de variedad en la iluminación hace que la serie se vea monótona después de los primeros episodios.
Kyle Newmaster compone una banda sonora que mezcla sintetizadores retro con percusión ligera. La música funciona en los momentos de humor, pero en las escenas de tensión se vuelve demasiado genérica, como si fuera un paquete de stock. El montaje, a cargo de un editor no acreditado en la ficha, alterna entre ritmo rápido en los diálogos y cortes bruscos en los sustos, lo que genera una experiencia visual irregular.
Lo mejor
- Actuaciones de Malcolm Barrett: Su carisma mantiene la serie a flote cuando el guion flaquea.
- Humor de Felicia Day: Cada línea de Molly es un destello de ingenio que salva la trama.
- Diseño de producción: Los decorados de coworking y la estética de foro digital son convincentes.
- Referencias a la cultura meme: Logran conectar con la audiencia joven familiarizada con internet.
Lo peor
- Guion predecible: Los chistes y giros narrativos resultan demasiado obvios.
- Fotografía monótona: La paleta de colores grisáceos empobrece la atmósfera.
- Música genérica: La banda sonora no aporta nada nuevo al género.
- Ritmo irregular: Los episodios pierden velocidad en los momentos críticos.
El Veredicto de Claqueta Ácida
Pooka Lives! es una serie que se atreve a mezclar horror digital con comedia de grupo, pero la mezcla resulta más diluida que explosiva. Las actuaciones de Barrett y Day son los únicos salvavidas en un mar de guion predecible y estética plana. En definitiva, funciona lo suficiente para pasar el rato, pero no deja huella ni provoca escalofríos. Es una mediocre propuesta que se queda en la superficie de la cultura creepypasta, sin profundizar ni sorprender. 💀
🎬 Tráiler Oficial
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Pooka Lives!: preguntas frecuentes
- ¿Qué nota tiene "Pooka Lives!" en Claqueta Ácida?
- "Pooka Lives!" tiene una nota de 5.8/10 en Claqueta Ácida según el análisis publicado por Valeria Von Doom.
- ¿Merece la pena ver "Pooka Lives!"?
- Con reservas. Le damos un 5,8/10 (Ácido Cítrico), nuestra categoría para obras irregulares que tienen algo que rescatar.
- ¿Quién dirigió la película "Pooka Lives!"?
- "Pooka Lives!" fue dirigida por Alejandro Brugués.
Ficha de Daños Colaterales en Sala
Certificado de impacto psicofísico emitido por Valeria Von Doom
2 amagos en el tramo intermedio; pestañeo pesado en las transiciones más innecesarias.
Alguna consulta furtiva al móvil en el segundo acto. Nada que no se perdone.
1 espresso para no dejarse vencer por la mediocridad cómoda.
"A mitad del segundo acto cuando la subtrama secundaria empezó a pesar más de lo que aportaba."
💬 El Veredicto de la Comunidad
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