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La Novena Puerta — El libro del diablo que Polanski no supo leer

Polanski firma un thriller gótico con más polvo que demonios, donde Johnny Depp se pierde entre páginas que ni él mismo entiende. ¿Obra maestra maldita o tomo olvidado en la estantería de lo pretencioso?

✍️ Por: Bastian Noir
🎬 Director: Roman Polanski
⏱️ Lectura: 10 min
⚡ Ácido Cítrico 6.8/10
Crítica y fotograma de la película La Novena Puerta en Claqueta Ácida
Póster y cartel oficial de la película La Novena Puerta

Crítica de La Novena Puerta

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La Novena Puerta: El libro del diablo que Polanski no supo leer 0:00 / --:--

El olor a cuero envejecido y papel amarillento me golpeó antes incluso de que la pantalla se iluminara. La Novena Puerta no es una película; es un objeto ritual, un grimorio cinematográfico que Roman Polanski desempolvó de su propia obsesión por lo oculto. Estrenada en 1999, en pleno auge de los thrillers esotéricos post-El club de la lucha y pre-El código Da Vinci, la cinta prometía ser el Rosemary’s Baby de los coleccionistas de libros malditos. Pero Polanski, en un alarde de autocomplacencia gótica, terminó entregando una obra que huele más a naftalina que a azufre. No es que la película sea mala —Dios nos libre—, pero es como un vino caro que se ha oxidado: tiene cuerpo, tiene aroma, pero al final te deja un regusto a oportunidad perdida.

El contexto no podía ser más jugoso. Polanski, exiliado perpetuo y maestro del suspense psicológico, se sumergió en la adaptación de El club Dumas, la novela de Arturo Pérez-Reverte, con la intención de convertirla en un thriller de culto. El problema es que el director polaco parece más interesado en los detalles de producción —esos planos de libros antiguos, esos interiores decadentes— que en la trama en sí. La Novena Puerta es una película que se regodea en su propia estética, como si el director hubiera confundido el mood con el mensaje. Y vaya mood: Darius Khondji, el director de fotografía, baña cada escena en una luz dorada y tenebrosa, como si estuviéramos viendo el mundo a través de las páginas de un incunable iluminado. Pero, ¿y la sustancia? Ahí es donde la cosa se desmorona como un pergamino demasiado viejo.

Johnny Depp interpreta a Dean Corso, un mercenario de libros raros con el carisma de un vendedor de enciclopedias puerta a puerta. Depp, en su fase de «actor que parece estar siempre a punto de bostezar», se mueve por la película como si estuviera en un sueño febril del que no puede despertar. No es culpa suya: el guion, firmado por el propio Polanski, lo deja varado en un limbo de diálogos crípticos y situaciones que avanzan con la urgencia de un monje copiando un manuscrito. Corso es un antihéroe sin chispa, un detective de lo oculto que parece más perdido que un turista en el metro de Tokio. A su lado, Frank Langella como Boris Balkan roba cada escena con la voracidad de un buitre en un banquete. Balkan es el único personaje que parece saber lo que quiere: el poder, el conocimiento prohibido, la inmortalidad. Langella lo interpreta con una mezcla de elegancia aristocrática y locura contenida, como si fuera un villano salido de una novela de Huysmans. Es el único que parece entender que La Novena Puerta no es una película sobre libros, sino sobre la obsesión.

El rodaje, por cierto, fue un infierno de logística. Polanski insistió en rodar en localizaciones reales de España, Francia y Portugal, buscando esa autenticidad que solo se consigue cuando el presupuesto se dispara como un cohete. Los gemelos Ceniza, interpretados por José López Rodero, son un detalle deliciosamente macabro: dos encuadernadores que parecen salidos de un cuadro de Goya, con sus rostros demacrados y sus manos huesudas. Pero incluso estos momentos de genialidad visual se ven empañados por un ritmo que se arrastra como un alma en pena. La película dura 133 minutos, pero parece el doble. No es aburrida, ojo: es como estar atrapado en una biblioteca infinita, donde cada estantería es más hermosa que la anterior, pero ninguna te lleva a la salida.

La novena puerta still 1
La novena puerta still 1

Dirección y puesta en escena: El laberinto sin minotauro

Polanski construye La Novena Puerta como un laberinto gótico, pero se olvida de incluir el minotauro. Cada plano está calculado al milímetro: los pasillos oscuros, las escaleras de caracol, los primeros planos de manos pasando páginas con reverencia. Hay una escena en particular, en la que Corso examina uno de los grabados del libro bajo una lámpara de mesa, que es pura alquimia visual. La luz de Khondji convierte el papel en algo casi orgánico, como si las ilustraciones respiraran. Pero el problema es que Polanski parece más interesado en el cómo que en el qué. La trama avanza a trompicones, con giros que llegan sin avisar y explicaciones que no explican nada. Es como si el director hubiera decidido que la ambigüedad era un sustituto válido de la coherencia.

Las actuaciones son un reflejo de este enfoque. Depp, como ya he dicho, parece estar en otro planeta, pero no en el buen sentido. Su Corso es un personaje plano, sin aristas, como si el actor hubiera decidido que la mejor manera de interpretar a un mercenario de libros raros era actuar como si estuviera en un trance. Lena Olin, como Liana Telfer, tiene momentos de intensidad, especialmente en la escena en la que intenta seducir a Corso con la promesa de un libro prohibido. Pero incluso ella parece atrapada en un guion que no sabe muy bien qué hacer con sus personajes femeninos. Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski en la vida real, aparece como «La Chica», un personaje tan misterioso como innecesario. Su presencia es pura atmósfera, como un perfume caro que no termina de cuajar.

El diseño de producción es, sin duda, el punto fuerte de la película. Los interiores de las mansiones, las bibliotecas privadas, los talleres de encuadernación: todo está diseñado para transmitir esa sensación de decadencia aristocrática que tanto le gusta a Polanski. Pero incluso aquí hay un exceso. La película se regodea tanto en su propia estética que termina por ahogarse en ella. Es como si Polanski hubiera querido hacer un homenaje al cine gótico de los años 60, pero se hubiera quedado atrapado en la superficie, sin profundizar en lo que hace que ese tipo de cine funcione: el miedo, la tensión, la sensación de que algo terrible está a punto de suceder.

La novena puerta still 2
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Guion y ritmo: El libro que nadie terminó de escribir

El guion de La Novena Puerta es un ejemplo perfecto de cómo una buena premisa puede arruinarse por la falta de desarrollo. La idea de un libro que contiene las claves para invocar al diablo es fascinante, pero Polanski la trata con una frialdad clínica que termina por desinflarla. Los diálogos son crípticos hasta el punto de la incoherencia, y los personajes parecen moverse por la trama como sonámbulos. Hay una escena en la que Corso visita a la baronesa Kessler, interpretada por Barbara Jefford, que es un pequeño masterclass de tensión contenida. La baronesa, una anciana que parece saber más de lo que dice, le advierte a Corso sobre los peligros del libro. Pero incluso este momento de lucidez se ve empañado por el hecho de que, al final, la escena no lleva a ninguna parte.

El ritmo es otro de los grandes problemas de la película. Polanski parece obsesionado con la idea de que el suspense se construye a base de lentitud, pero se olvida de que la lentitud sin propósito es simplemente aburrimiento. Hay secuencias enteras que podrían haberse recortado sin que la película perdiera nada. Por ejemplo, la escena en la que Corso viaja a Portugal para visitar a Victor Fargas, interpretado por Jack Taylor, es visualmente impresionante —con esos planos de la biblioteca inundada—, pero narrativamente irrelevante. Taylor, por cierto, está magnífico en su breve aparición, como un erudito que ha perdido la razón. Pero su personaje, al igual que muchos otros en la película, es poco más que un cameo alargado.

La música de Wojciech Kilar, por otro lado, es un acierto. Su partitura, con esos coros gregorianos y esos acordes tenebrosos, es el pegamento que mantiene unida una película que, de otro modo, se desmoronaría como un castillo de naipes. Kilar entiende que La Novena Puerta no es una película de terror al uso, sino un thriller gótico, y su música refleja esa dualidad entre lo sagrado y lo profano. Pero incluso la banda sonora, tan brillante como es, no puede salvar una película que parece más interesada en su propia imagen que en contar una historia.

Lo mejor

  • La fotografía de Darius Khondji: Cada plano es una pintura barroca, con una paleta de dorados, rojos y negros que convierte la película en un festín visual. Khondji logra que hasta los objetos más mundanos —un libro, una lámpara, una mano— parezcan cargados de significado oculto.
  • Frank Langella como Boris Balkan: Langella roba la película con una interpretación que oscila entre lo aristocrático y lo demoníaco. Su Balkan es un villano memorable, un coleccionista de libros que parece más interesado en el poder que en el conocimiento.
  • El diseño de producción: Las localizaciones, los decorados y los objetos de atrezzo están cuidados al detalle. La película respira autenticidad, como si cada escena hubiera sido rodada en el lugar exacto donde transcurre la acción.
  • La música de Wojciech Kilar: La partitura de Kilar es una obra maestra del suspense gótico, con coros gregorianos y acordes tenebrosos que elevan cada escena a un nivel casi místico.

Lo peor

  • Johnny Depp como Dean Corso: Depp parece estar en otro planeta, interpretando a un personaje que no tiene ni chispa ni carisma. Su actuación es plana, como si el actor hubiera decidido que la mejor manera de interpretar a un mercenario de libros raros era no actuar en absoluto.

El ritmo de la película: La Novena Puerta* se arrastra como un alma en pena, con escenas que no llevan a ninguna parte y un guion que parece más interesado en la ambigüedad que en la coherencia. 133 minutos que se sienten como el doble.

  • Los personajes femeninos: Lena Olin y Emmanuelle Seigner están desperdiciadas en papeles que no tienen profundidad. Olin tiene momentos de intensidad, pero su personaje es poco más que un cliché. Seigner, por su parte, es pura atmósfera, sin desarrollo ni propósito.
  • La falta de tensión: Polanski parece más interesado en la estética que en el suspense. La película tiene momentos visualmente impresionantes, pero carece de esa sensación de peligro inminente que debería tener un thriller gótico.

El Veredicto de Claqueta Ácida

La Novena Puerta es una película que fascina y frustra a partes iguales. Polanski firma un thriller gótico con una estética impecable, una fotografía deslumbrante y un diseño de producción que roza la perfección. Pero todo ese virtuosismo técnico se ve empañado por un guion que no sabe muy bien qué quiere contar y un ritmo que se arrastra como un alma en pena. Johnny Depp está perdido en un papel que no le va, mientras que Frank Langella brilla como un villano que parece salido de un cuento de hadas oscuro. La película es hermosa, sí, pero también es fría, distante y, en última instancia, vacía. Como un libro antiguo con páginas en blanco: bonito por fuera, pero sin nada que decir. 💀

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La Novena Puerta: preguntas frecuentes

¿Qué nota tiene "La Novena Puerta" en Claqueta Ácida?
"La Novena Puerta" tiene una nota de 6.8/10 en Claqueta Ácida según el análisis publicado por Bastian Noir.
¿Merece la pena ver "La Novena Puerta"?
Con reservas. Le damos un 6,8/10 (Ácido Cítrico), nuestra categoría para obras irregulares que tienen algo que rescatar.
¿Quién dirigió la película "La Novena Puerta"?
"La Novena Puerta" fue dirigida por Roman Polanski.
🩺

Ficha de Daños Colaterales en Sala

Certificado de impacto psicofísico emitido por Bastian Noir

⚡ Desgaste Moderado
🥱 Bostezómetro

1 amago en el tramo intermedio; pestañeo pesado en las transiciones más innecesarias.

⏱️ Miradas de Pánico al Reloj

Un par de miradas al reloj en el tramo intermedio, comprobando cuánto quedaba de suplicio.

😬 Índice de Cringe Ajeno 1.3/10
☕ Prescripción Terapéutica

1 espressos para no dejarse vencer por la mediocridad cómoda.

💥 Punto de Descarrilamiento

"A mitad del segundo acto cuando la subtrama secundaria empezó a pesar más de lo que aportaba."

💬 El Veredicto de la Comunidad

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Nota de Claqueta Ácida 6.8/10
Nota de la Comunidad --/10
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