🎬 CLAQUETA ÁCIDA
Series ⚠️ Ácido Sulfúrico

Our House — La casa que nunca fue tuya (y el guion que nunca fue bueno)

Una serie británica de misterio que promete escalofríos pero entrega bostezos. Simon Ashdown firma un thriller doméstico con más agujeros que un queso suizo.

✍️ Por: Héctor Veneno
🎬 Director: Simon Ashdown
⏱️ Lectura: 10 min
⚠️ Ácido Sulfúrico 4.2/10
Crítica y fotograma de la película Our House en Claqueta Ácida
Póster y cartel oficial de la película Our House

Crítica de Our House

ℹ️ Sin plataforma de streaming confirmada en España.
Consultar cines o alquiler →
🎙️
Autopsia en Audio (Express) Escucha la crítica con la voz oficial de Odín Lagbert
0:00 --:--
Our House: La casa que nunca fue tuya (y el guion que nunca fue bueno) 0:00 / --:--

Llegas a casa después de un día agotador, abres la puerta y encuentras a unos desconocidos instalándose en tu salón como si fuera el Black Friday de IKEA. Tu marido ha desaparecido, el móvil no tiene cobertura y el vecino te mira como si fueras la loca del barrio. Bienvenidos a Our House, la serie que prometía ser el Gone Girl británico pero terminó siendo un manual de cómo arruinar un thriller doméstico en seis cómodos episodios. Simon Ashdown, creador con más experiencia en telenovelas que en suspense (su CV incluye EastEnders y Holby City), se lanza a la piscina del misterio psicológico sin comprobar si había agua. Spoiler: no la hay. La piscina está vacía, y el golpe duele más cuando te das cuenta de que el presupuesto de Red Planet Pictures se fue en pagar a los actores para que repitan la misma escena de «mirada de incredulidad» durante tres horas seguidas.

El primer episodio engancha, lo admito. Hay algo intrínsecamente aterrador en la idea de perder tu hogar, tu seguridad, tu identidad. Fi Lawson (Tuppence Middleton) es una arquitecta con una vida aparentemente perfecta hasta que un día, pum, su casa ya no es suya y su marido, Bram (Martin Compston), se ha esfumado como un fantasma con resaca. La premisa es tan buena que duele ver cómo Ashdown la desperdicia en un guion que avanza más lento que un caracol con artritis. Cada revelación llega con la fuerza de un suspiro, cada giro parece sacado de un episodio de Midsomer Murders en el que el asesino es siempre el jardinero. Y lo peor es que, en el fondo, sabes que el culpable no es el jardinero. Es el guionista, que parece haber confundido «misterio» con «dejar que los actores improvisen mientras él se toma un té».

El problema no es la falta de ideas, sino la ejecución. Our House tiene todos los ingredientes de un thriller psicológico decente: una casa con secretos, una pareja con tensiones no resueltas, un crimen que nadie quiere resolver. Pero Ashdown insiste en alargar cada escena como si estuviera cobrando por minuto. Hay un momento en el segundo episodio en el que Fi y su vecina (Weruche Opia, la única que parece haber entendido que esto no es Downton Abbey) discuten durante cinco minutos sobre si llamar o no a la policía. Cinco minutos. En tiempo real. No es tensión, es sadismo. Y no el sadismo elegante de Hitchcock, sino el de tu tío contando por tercera vez cómo se le cayó el móvil al váter. La serie se regodea en su propia lentitud, como si creyera que el público va a olvidar que el verdadero misterio no es quién robó la casa, sino por qué alguien pagó por ver esto.

Y luego está el final. O, mejor dicho, los finales. Porque Our House sufre de ese mal tan británico de no saber cuándo parar. Después de seis episodios de relleno, Ashdown parece recordar de repente que tiene que cerrar la historia y lo hace con la elegancia de un elefante en una tienda de porcelana. No voy a spoilear, pero digamos que el último acto es tan predecible que hasta el perro de la familia podría haberlo adivinado. Hay un giro que involucra a un personaje secundario que aparece de la nada, como si el guionista hubiera dicho: «Mierda, se nos olvidó explicar esto. Que sea el primo de la India». Y así, con un deus ex machina más forzado que una sonrisa en un funeral, Our House se despide dejando un regusto amargo. No el amargo del café fuerte, sino el de la aspirina que te tomas después de una noche de borrachera barata.

Fotograma de «Our House»
Fotograma de «Our House»

Dirección y puesta en escena: El arte de hacer que lo aburrido parezca más aburrido

Simon Ashdown no solo escribió Our House, sino que también dirigió algunos episodios, y se nota. No porque haya un estilo visual reconocible, sino porque la dirección parece tan perdida como Fi en su propia casa. La puesta en escena es funcional, como un mueble de IKEA: cumple su propósito, pero no te emociona. Los planos son correctos, los encuadres son seguros, y el montaje es tan invisible que podrías olvidar que estás viendo una serie si no fuera porque el diálogo te lo recuerda cada dos por tres. Hay un momento en el tercer episodio en el que Fi descubre una pista crucial en el sótano. La cámara la sigue en un plano secuencia que dura unos treinta segundos, como si Ashdown hubiera visto un tutorial de True Detective y hubiera decidido probar suerte. El problema es que, en lugar de tensión, lo que transmite es la sensación de que alguien está grabando un vídeo para TikTok con mala iluminación.

El diseño de producción merece un capítulo aparte. La casa de Fi y Bram es el escenario principal, y aunque está bien construida (es una casa bonita, no vamos a mentir), carece de personalidad. No hay nada en ella que refleje a sus dueños, ni un cuadro, ni un libro, ni siquiera un jarrón feo que diga «esto es un hogar». Es como si los decoradores hubieran recibido la orden de «hacerla genérica» para que cualquier espectador pudiera proyectarse. El resultado es una casa que parece un catálogo de muebles, no un lugar donde vive gente. Y eso, en una serie que gira en torno a la idea de «hogar», es un pecado capital. Peor aún, los exteriores son tan anodinos que podrías estar en cualquier barrio residencial de Londres, Manchester o incluso Madrid. No hay identidad, no hay atmósfera, no hay nada que te haga sentir que estás en un lugar concreto. Es como si Ashdown hubiera dicho: «Poned árboles, que queda bonito».

Actuaciones: Cuando el guion es malo, hasta los buenos actores se ahogan

El reparto de Our House es, en teoría, uno de sus puntos fuertes. Tenemos a Tuppence Middleton, que ya demostró su talento en Sense8 y The Imitation Game, y a Martin Compston, un actor escocés con carisma para dar y vender. Pero aquí, ambos parecen estar actuando en dos películas diferentes. Middleton intenta darle profundidad a Fi, pero el guion la obliga a pasar la mitad del tiempo llorando en silencio y la otra mitad gritando a alguien que no la escucha. Compston, por su parte, tiene la expresión de quien acaba de enterarse de que su personaje va a morir en el próximo episodio y está tratando de recordar si tiene seguro de vida. Los secundarios no salen mejor parados. Rupert Penry-Jones hace de policía, pero su personaje es tan plano que podrías usarlo como tabla de planchar. Y Bronagh Waugh, que interpreta a la hermana de Fi, tiene la energía de alguien que ha sido obligada a actuar bajo amenaza.

La única excepción es Weruche Opia, que interpreta a la vecina de Fi, Mercy. Opia tiene esa cualidad rara de hacer que hasta los diálogos más absurdos suenen naturales. Hay una escena en el cuarto episodio en la que Mercy y Fi discuten en la cocina, y Opia logra transmitir más con una mirada que el resto del reparto en todo el episodio. Es una lástima que su personaje desaparezca durante largos tramos, como si Ashdown se hubiera olvidado de que existía. Pero cuando está en pantalla, Our House recuerda, por un momento, que podría haber sido algo más que un thriller doméstico olvidable.

Guion: El agujero negro donde se perdieron las buenas ideas

El guion de Our House es un caso de estudio sobre cómo tomar una premisa interesante y convertirla en un lodazal de clichés y oportunidades perdidas. Ashdown parece obsesionado con la idea de «alargar el misterio», pero en lugar de construir tensión, lo que hace es rellenar episodios con escenas que no llevan a ninguna parte. Hay un subplot sobre un antiguo inquilino de la casa que resulta ser tan relevante como un chiste malo en un funeral. Y luego está el tema de los mensajes de texto anónimos, que aparecen y desaparecen como un fantasma con prisa. El problema no es que la trama sea complicada, sino que es confusa de una manera perezosa. Como si Ashdown hubiera escrito los seis episodios en una noche y luego se hubiera ido de vacaciones sin revisar.

Peor aún, el guion peca de algo que es imperdonable en un thriller: es predecible. No hay un solo giro que sorprenda, ni una sola revelación que no puedas ver venir desde el primer episodio. Los personajes toman decisiones que desafían toda lógica, como si estuvieran siguiendo un manual de «Cómo arruinar tu vida en diez pasos». Y los diálogos son tan forzados que parecen sacados de un taller de escritura para principiantes. Hay una escena en la que Fi le dice a su hermana: «No es solo una casa, es nuestro hogar». Sí, Fi, lo hemos pillado. Llevas seis episodios diciéndonoslo.

Lo mejor

  • Weruche Opia: La actriz salva cada escena en la que aparece, dándole humanidad a un personaje que el guion parece haber olvidado. Su química con Tuppence Middleton es lo único que hace soportable la serie.
  • La premisa inicial: La idea de perder tu casa y tu identidad es aterradora, y el primer episodio logra transmitir esa sensación de vulnerabilidad. Lástima que luego se diluya como un azucarillo en el Támesis.
  • El diseño de sonido en momentos clave: Hay un par de escenas en las que el silencio o los ruidos ambientales (como el crujido de una puerta) generan una tensión efectiva. Ojalá hubiera más de eso.

Lo peor

  • El ritmo: Seis episodios para contar una historia que podría haberse resumido en dos. Cada escena se alarga hasta el infinito, como si el objetivo fuera hacer sufrir al espectador.
  • El guion: Predecible, lleno de agujeros y con diálogos que parecen escritos por un algoritmo de «frases profundas para thrillers».
  • La dirección: Simon Ashdown no parece tener claro qué quiere contar, y la puesta en escena refleja esa confusión. Planos genéricos, actores perdidos y una falta total de estilo visual.

El final: Un deus ex machina* tan forzado que parece una broma de mal gusto. Después de seis episodios de relleno, el cierre es tan decepcionante que dan ganas de pedir la devolución del tiempo perdido.

  • Los personajes secundarios: Todos son planos, olvidables y, en algunos casos, directamente irritantes. No hay ni uno solo que aporte algo sustancial a la trama.

El Veredicto de Claqueta Ácida

Our House es el equivalente televisivo de un mueble de IKEA: parece una buena idea en el catálogo, pero cuando intentas montarlo en casa, te das cuenta de que faltan piezas, las instrucciones están en chino y al final te sobran tres tornillos que no sabes de dónde han salido. Simon Ashdown tenía entre manos un thriller doméstico con potencial, pero lo arruinó con un guion lleno de agujeros, un ritmo insoportable y un final que parece escrito en un arrebato de desesperación. Weruche Opia salva los muebles, pero ni siquiera ella puede evitar que la serie se hunda bajo el peso de su propia mediocridad. Si buscas un misterio bien construido, sigue caminando. Si buscas una serie para dormirte en el sofá, esta es tu candidata. 💀

Our House: preguntas frecuentes

¿Qué nota tiene "Our House" en Claqueta Ácida?
"Our House" tiene una nota de 4.2/10 en Claqueta Ácida según el análisis publicado por Héctor Veneno.
¿Merece la pena ver "Our House"?
No. Le damos un 4,2/10 (Ácido Sulfúrico), nuestra categoría para lo que no recomendamos.
¿Quién dirigió la película "Our House"?
"Our House" fue dirigida por Simon Ashdown.
🩺

Ficha de Daños Colaterales en Sala

Certificado de impacto psicofísico emitido por Héctor Veneno

💀 Trauma Auditivo y Mental
🥱 Bostezómetro

7 bostezos, 3 con quejido audible distribuidos con inquietante regularidad.

⏱️ Miradas de Pánico al Reloj

Más miradas al reloj que planos memorables, y ninguna trajo buenas noticias.

😬 Índice de Cringe Ajeno 6.4/10
☕ Prescripción Terapéutica

2 espressos triples o aceptar la derrota con dignidad.

💥 Punto de Descarrilamiento

"Desde el primer acto, cuando quedó claro que nadie en la sala de montaje había visto la película completa."

💬 El Veredicto de la Comunidad

¿Qué te ha parecido la película? Deja tu nota de 0 a 10 para contrastarla con el análisis de la redacción.

Aún no has votado

Nota de Claqueta Ácida 4.2/10
Nota de la Comunidad --/10
0 votos

📢 ¿Te ha gustado el ácido?

Comparte esta crítica con tus amigos cinéfilos o desata la polémica en redes.

🔥 PASE VIP DE PRENSA · +1.200 CINÉFILOS DENTRO

⚡ LA DOSIS DE VENENO CINÉFILO QUE TU BANDEJA NECESITA

Sin notas regaladas ni promociones tibias. Suscríbete para recibir nuestra dosis semanal sin censura o entra al Telegram secreto con pases de prensa, quinielas y votaciones relámpago.

✈️ COMUNIDAD DE TELEGRAM (DISCUSIÓN & AVISOS EN 1s)

Alertas de estrenos en 1 segundo, encuestas en caliente y audios al salir de pases de prensa.

Únete al Telegram VIP 🍿
📩 DOSIS SEMANAL + GUÍA EXCLUSIVA DE CULTO EN PDF

Recibe la dosis semanal en tu mail + regalo inmediato del PDF con 50 joyas ocultas de culto.

🔒 Prometemos autopsias sin censura, cero spam y cero tibieza.

Autopsias recomendadas para cinéfilos exigentes.

Análisis de la película Babybacks en Claqueta Ácida
⚠️ Ácido Sulfúrico 3.0
Festivales

Babybacks

⚡ Afinidad temática directa en atmósfera, estilo y fijaciones visuales.

Geno Marx nos sirve un plato de costillas podridas en 'Babybacks', un despropósito gore con más grasa que guion. ¿Arte? Ni en sueños. ¿Diversión? Solo si te gusta el dolor.

Por Odin Lagbert Director: Geno Marx
Análisis de la película Pinocho está desquiciado en Claqueta Ácida
⚠️ Ácido Sulfúrico 4.0
Festivales

Pinocho está desquiciado

⚡ Afinidad temática directa en atmósfera, estilo y fijaciones visuales.

Rhys Frake-Waterfield convierte el clásico infantil en una pesadilla gore con Robert Englund y un Pinocho que haría llorar a Chucky. ¿Arte? No. ¿Diversión? Menos.

Por Dr. Cinismo Director: Rhys Frake-Waterfield
Análisis de la película Operaciones Especiales en Claqueta Ácida
⚠️ Ácido Sulfúrico 2.3
Series

Operaciones Especiales

⚡ Ambas sentenciadas al vertedero con ⚠️ Ácido Sulfúrico.

Una crítica corrosiva que disecciona la serie de Taylor Sheridan como un cadáver de mala praxis televisiva.

Por Bastian Noir Director: Taylor Sheridan

Ecosistema Editorial

Conexiones cinéfilas, entrevistas de archivo y análisis relacionados.

💬 Debate Cinéfilo & Autopsia de Lectores

0 veredictos

¿Discrepas con nuestra nota? ¿Es una obra maestra o veneno puro? Deja tu veredicto abajo sin necesidad de registro.

✍️ Deja tu veredicto sobre

0 / 1000
Cargando autopsias de la comunidad...