Hunting Season — La caza que nunca empezó (pero casi)
Mel Gibson y una niña misteriosa en un thriller rural que huele a testosterona rancia y a guion escrito en una servilleta de bar. Raja Collins firma un debut que no asusta, pero tampoco aburre. ¿Merece la pena? Casi.
Crítica de Hunting Season
El río serpentea entre los árboles como una herida abierta, y el viento arrastra el olor a tierra mojada y a algo más oscuro, algo que no tiene nombre. Hunting Season comienza así, con una imagen que promete más de lo que finalmente entrega, pero que, al menos, sabe cómo venderse. Raja Collins, un director del que hasta ahora solo conocíamos su trabajo en cortometrajes y algún que otro episodio de series de televisión, se lanza a la piscina del largometraje con un thriller rural que huele a Winter’s Bone y a No Country for Old Men, pero que, en el fondo, es más cercano a un episodio alargado de True Detective con menos presupuesto y más testosterona. No es una mala comparación, pero tampoco es un halago. Collins tiene oficio, eso está claro, pero le falta esa chispa de locura que convierte un buen ejercicio de estilo en algo memorable. Y en Hunting Season, la locura brilla por su ausencia, aunque no así el esfuerzo por mantenernos enganchados a una historia que, en manos menos hábiles, habría sido un desastre absoluto.
El reparto es, sin duda, el mayor activo de la película. Mel Gibson, en el papel de Bowdrie, un padre sobreprotector que esconde más secretos que su hija de doce años, hace lo que mejor sabe hacer: gruñir, mirar con cara de pocos amigos y recordarnos que, a pesar de los años, sigue teniendo esa presencia magnética que lo convirtió en una estrella. Pero Gibson no es el protagonista aquí, o al menos no debería serlo. Ese honor recae en Shelley Hennig, una actriz que hasta ahora había pasado desapercibida en papeles secundarios de series como Teen Wolf y que aquí demuestra que tiene un talento especial para transmitir emociones con una simple mirada. Su personaje, January, es una niña misteriosa que aparece en la orilla del río y que, poco a poco, se convierte en el catalizador de una serie de eventos que cambiarán para siempre la vida de Bowdrie y su hija Tag, interpretada por Sofia Hublitz. Hennig logra lo imposible: hacer que un personaje que podría haber sido un cliché de The Ring o The Sixth Sense tenga entidad propia, con una presencia que oscila entre lo angelical y lo perturbador. Es, sin duda, el alma de la película, y su actuación es lo único que impide que Hunting Season se hunda en el olvido.
Pero no todo es oro lo que reluce. El guion de Adam Hampton, aunque competente, adolece de una cierta falta de originalidad y de un exceso de testosterona rancia. Los personajes masculinos, en particular, parecen sacados de un manual de arquetipos del cine de acción de los 90: el padre sobreprotector, el sheriff corrupto, el capo de la droga despiadado (interpretado por Jordi Mollà, que en sus escasos minutos en pantalla logra robar cada escena con una mezcla de carisma y amenaza). Las mujeres, por su parte, tienen un poco más de profundidad, pero incluso ellas caen en ocasiones en estereotipos fáciles. Tag, la hija de Bowdrie, es un personaje interesante, pero su arco narrativo se queda a medio camino entre lo conmovedor y lo predecible. Y January, a pesar de la excelente actuación de Hennig, sigue siendo un enigma sin resolver, un MacGuffin con patas que sirve más como excusa para el desarrollo de la trama que como un personaje con entidad propia. El mayor problema del guion, sin embargo, es su ritmo. Hunting Season tarda demasiado en arrancar, y cuando lo hace, lo hace con una serie de giros que, aunque efectivos, resultan demasiado familiares para cualquiera que haya visto más de tres películas de suspense en su vida.
Donde la película sí brilla es en su apartado técnico. La fotografía de Brandon Cox es, sencillamente, espectacular. Cox, que ya había demostrado su talento en películas como The Outsider y The Last Full Measure, consigue capturar la belleza salvaje del paisaje rural con una paleta de colores que oscila entre los verdes apagados de los bosques y los tonos terrosos de la tierra. Cada plano parece una postal, pero una postal que esconde algo siniestro, algo que no termina de revelarse del todo. La banda sonora de Anders Niska, por su parte, es sutil pero efectiva, con una mezcla de sonidos ambientales y melodías minimalistas que refuerzan la atmósfera de tensión sin caer en el sensacionalismo. El montaje, aunque no es especialmente innovador, cumple su función, aunque en algunos momentos se nota que la película podría haberse beneficiado de un ritmo más ágil. El diseño de producción, por último, es impecable, con una atención al detalle en los escenarios y los objetos que ayuda a crear una sensación de realismo que contrasta con la naturaleza más onírica de algunos de los elementos de la trama.
Dirección y puesta en escena
Raja Collins demuestra en Hunting Season que tiene un ojo privilegiado para la composición visual. Cada plano está cuidadosamente construido, con una atención al detalle que delata su formación en el mundo del cortometraje. Collins sabe cómo usar el espacio para crear tensión, cómo enmarcar a sus personajes para que transmitan emociones sin necesidad de diálogos, y cómo jugar con la luz y la sombra para reforzar la atmósfera de misterio que envuelve la película. Sin embargo, también es evidente que esta es su primera incursión en el largometraje, y en algunos momentos se nota que le cuesta mantener el ritmo de la narrativa. Hay escenas que se alargan más de lo necesario, y otras que parecen apresuradas, como si el director tuviera miedo de que el espectador se aburriera. Aun así, Collins logra mantener el interés durante la mayor parte del metraje, y su capacidad para extraer actuaciones sólidas de un reparto que mezcla veteranos con actores menos experimentados es digna de elogio.
Uno de los momentos más destacados de la película es una secuencia en la que Bowdrie y January se enfrentan en un claro del bosque. La cámara se mueve con una fluidez casi hipnótica, alternando entre planos medios y primeros planos que capturan la tensión en los rostros de los actores. La luz filtrada a través de las hojas de los árboles crea un juego de sombras que refuerza la sensación de que algo no está bien, de que January no es lo que parece. Es un momento que recuerda al mejor cine de terror psicológico, y que demuestra que Collins tiene un talento especial para crear imágenes que se quedan grabadas en la memoria. Sin embargo, estos momentos de brillantez son demasiado escasos, y la película termina por caer en una cierta monotonía visual que contrasta con la intensidad de sus mejores escenas.
Actuaciones: el reparto que salva la función
Como ya he mencionado, el reparto es uno de los puntos fuertes de Hunting Season. Mel Gibson, en el papel de Bowdrie, hace lo que mejor sabe hacer: interpretar a un hombre duro con un pasado turbulento y un presente aún más complicado. Gibson no intenta reinventarse aquí, y eso es, en cierto modo, un alivio. Su actuación es predecible, pero efectiva, y su química con Sofia Hublitz, que interpreta a su hija Tag, es uno de los pocos elementos que consiguen humanizar una trama que, de otro modo, podría haber caído en el melodrama más barato. Hublitz, por su parte, demuestra que tiene un futuro prometedor en el cine. Su Tag es un personaje complejo, una niña que oscila entre la inocencia y la madurez forzada, y que logra transmitir una mezcla de vulnerabilidad y determinación que resulta conmovedora.
Pero si hay alguien que roba la película, esa es Shelley Hennig. Su January es un personaje enigmático, casi sobrenatural, y Hennig logra transmitir esa ambigüedad con una actuación que es, al mismo tiempo, contenida y explosiva. Hay una escena en particular, en la que January se sienta frente a un espejo y se observa a sí misma con una mirada que oscila entre el miedo y la fascinación, que es simplemente aterradora. Hennig consigue que el espectador sienta que January es algo más que una niña perdida, que hay algo oscuro y peligroso en ella, algo que ni siquiera ella misma comprende del todo. Es una actuación que merece ser recordada, y que convierte a Hunting Season en algo más que un simple thriller rural.
Lo mejor
La actuación de Shelley Hennig: January es un personaje que podría haber sido un cliché de manual, pero Hennig logra darle una profundidad y una ambigüedad que lo convierten en el alma de la película. Su mirada helada y su silencio elocuente son, sin duda, lo mejor de Hunting Season*.
- La fotografía de Brandon Cox: Cox consigue capturar la belleza salvaje del paisaje rural con una paleta de colores que oscila entre lo poético y lo siniestro. Cada plano parece una pintura, pero una pintura que esconde algo oscuro.
- El diseño de producción: La atención al detalle en los escenarios y los objetos ayuda a crear una sensación de realismo que contrasta con la naturaleza más onírica de algunos elementos de la trama. Es un trabajo impecable que refuerza la atmósfera de la película.
- La banda sonora de Anders Niska: Sutil pero efectiva, la música de Niska refuerza la tensión sin caer en el sensacionalismo. Es una de esas bandas sonoras que pasan desapercibidas, pero que son esenciales para la experiencia cinematográfica.
Lo peor
- El guion de Adam Hampton: Aunque competente, el guion adolece de una cierta falta de originalidad y de un exceso de testosterona rancia. Los personajes masculinos son arquetipos del cine de acción de los 90, y las mujeres, aunque tienen más profundidad, caen en ocasiones en estereotipos fáciles.
- El personaje de January: Aunque la actuación de Hennig es excelente, el personaje en sí sigue siendo un enigma sin resolver, un MacGuffin con patas que sirve más como excusa para el desarrollo de la trama que como un personaje con entidad propia.
El Veredicto de Claqueta Ácida
Hunting Season es una de esas películas que no te dejan indiferente, pero tampoco te cambian la vida. Raja Collins firma un debut competente, con un reparto que salva la función y un apartado técnico impecable, pero que adolece de un guion predecible y de un ritmo desigual. Shelley Hennig es, sin duda, la revelación de la película, y su actuación es lo único que impide que Hunting Season se hunda en el olvido. No es una obra maestra, ni siquiera una película que vaya a pasar a la historia, pero es un thriller rural que cumple con lo que promete: entretener sin aburrir, asustar sin horrorizar, y dejar un regusto amargo que te acompañará durante unos días. No es la caza del siglo, pero casi. 💀
🎬 Tráiler Oficial
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Hunting Season: preguntas frecuentes
- ¿Qué nota tiene "Hunting Season" en Claqueta Ácida?
- "Hunting Season" tiene una nota de 7.5/10 en Claqueta Ácida según el análisis publicado por Lúa Ácida.
- ¿Merece la pena ver "Hunting Season"?
- Con reservas. Le damos un 7,5/10 (Ácido Cítrico), nuestra categoría para obras irregulares que tienen algo que rescatar.
- ¿Quién dirigió la película "Hunting Season"?
- "Hunting Season" fue dirigida por Raja Collins.
Ficha de Daños Colaterales en Sala
Certificado de impacto psicofísico emitido por Lúa Ácida
2 amagos en el tramo intermedio; pestañeo pesado en las transiciones más innecesarias.
Un par de miradas al reloj en el tramo intermedio, comprobando cuánto quedaba de suplicio.
2 espressos para no dejarse vencer por la mediocridad cómoda.
"A mitad del segundo acto cuando la subtrama secundaria empezó a pesar más de lo que aportaba."
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