The Furious — Una carnicería marcial de primer nivel saboteada por su propio guion
Timo Tjahjanto vuelve a desatar un baño de sangre hiperviolento de la mano de XYZ y Edko Films. El regreso de Tiger Chen y el misticismo salvaje de Yayan Ruhian nos regalan coreografías milimétricas y un apartado visual soberbio, pero la alarmante falta de ritmo dramático y un libreto genérico plagado de clichés impiden que este festival de mamporros se convierta en el clásico instantáneo que prometía. Analizamos los aciertos físicos y los naufragios narrativos de la película en nuestra última crítica ácida.
Claqueta Ácida
¡Silencio en el set! Luces, cámara y… un momento, ¿qué demonios acabo de ver? Bienvenidos a La Claqueta Ácida, el rincón donde no nos andamos con paños calientes ni aunque la película nos venga firmada por el mismísimo sursum corda del cine asiático. Hoy nos toca destripar (metafóricamente, porque lo que es la película se toma su tiempo para sacar el bisturí) The Furious, ese compendio de mamporros, giros imposibles y coreografías hipervitaminadas que ha dejado al público de IMDb y a la crítica especializada debatiéndose entre la ovación en pie y el colapso cerebral.
Si te metes en los foros de internet, verás que la definen como "el no va más del thriller de acción contemporáneo". Pero aquí hemos venido a rascar la pintura. Ajustaos los cinturones, que vienen curvas, hostias como panes y un poquito de mala leche.
El Planteamiento: De "Sound of Freedom" a la coreana (pero con esteroides)
La premisa de The Furious no es precisamente una comedia romántica para ver un domingo por la tarde con una manta. Nos metemos de lleno en el fango de una red cinematográfica que nos recuerda irremediablemente al drama de la trata de niños. Sí, esa misma movida que Jim Caviezel nos intentó vender con cara de mesías en Sound of Freedom, pero aquí pasada por el tamiz del thriller coreano más crudo, oscuro y asfixiante.
La diferencia es que donde Caviezel rezaba y miraba al horizonte con ojos llorosos, el protagonista de The Furious decide que la mejor diplomacia es romperle la tráquea al primer desaprensivo que se le cruce. No busquéis discursos moralistas de tres minutos sobre el bien y el mal. Aquí la moral se mide en la cantidad de dientes que dejas grabados en el pavimento.
El héroe que no necesita decir "¡Te voy a matar!"
Hablemos del protagonista. En un alarde de originalidad que ríete tú de los guiones de Aaron Sorkin, nos encontramos ante un homenaje andante a La voz del silencio. El tipo es mudo. No habla. Cero palabras. Y, sinceramente, es lo mejor que le pudo pasar a la película, porque viendo el nivel de los diálogos de los villanos, cualquier frase en boca del héroe habría rebajado el listón.
Este remedo de justiciero silencioso no necesita soltar un one-liner ingenioso antes de reventarte la crisma. Su silencio es su firma. Una decisión narrativa que en IMDb algunos alaban como "una muestra de minimalismo interpretativo profundamente perturbadora", pero que nosotros sabemos que es la excusa perfecta para ahorrar en doblaje y centrar todo el presupuesto en lo que de verdad importa: los coreógrafos.
Las Peleas: ¿Esto es cine de acción o el Bolshói?
Si algo ha encendido los debates en la comunidad cinéfila es el diseño de los combates. Agarraos: hay más coreografía en The Furious que en West Side Story y La La Land juntas. Si Sebastian y Mia hubieran sabido dar patadas voladoras en lugar de tocar el piano flotando en el planetario, probablemente habrían durado más tiempo juntos.
Cada enfrentamiento es un ballet milimétrico, una danza nupcial del dolor donde los cuerpos se entrelazan con una precisión que roza lo absurdo. Olvidaos de la cámara en mano hiperactiva de la saga Bourne donde no se entiende quién le está pegando a quién; aquí cada luxación de muñeca está planificada como si fuera un paso de claqué de Fred Astaire. Es tan estético que a veces olvidas que se están destrozando los órganos internos.
La Herejía: Esto no es Jackie Chan, ni Bud Spencer, ni Terence Hill
Para los nostálgicos del cine de hostias de toda la vida, The Furious es una bofetada en la cara (y nunca mejor dicho). Aquí no hay rastro del humor físico ni del uso del entorno simpático de Jackie Chan. No verás al protagonista pegando a un malo con una escalera mientras pone cara de "ay, cómo me duele la mano". Tampoco busquéis la gloriosa y entrañable brutalidad de Bud Spencer y Terence Hill, donde los guantazos a mano abierta sonaban a pandereta vieja y el malo acababa con pajaritos piando alrededor de la cabeza antes de caer redondo sobre una mesa de madera de pino.
No. Esto es otra cosa. Esto es Tigre y Dragón... pero por el suelo. Olvidaos del wuxia poético, de los guerreros flotando sobre las copas de los árboles de bambú y de la lírica del sables voladores. En The Furious la gravedad opera con una violencia implacable. Es el mismo nivel de fantasía física y de fluidez asombrosa, pero arrastrándose por el barro, chocando contra el asfalto y rompiendo el mobiliario urbano. Es una poesía visual, sí, pero escrita con sangre y sudor sobre el cemento de un callejón infecto.
Del Street Fighter a Los Juegos del Hambre: Estructura de un videojuego
La estructura de la película no engaña a nadie: parece diseñada por un adolescente adicto a las recreativas de los noventa. Los combates se van sucediendo en escenarios que parecen sacados directamente de una pantalla de selección del Street Fighter. El director va cambiando de fondo para que no te aburras de ver siempre la misma paleta de colores grises:
Bajo la lluvia implacable: Porque ninguna escena de acción asiática está completa si los personajes no terminan con neumonía.
Rodeados de bicicletas: Un laberinto de radios y manillares que sirve tanto de obstáculo como de arsenal improvisado.
En un hexágono: Para darle ese toque de artes marciales mixtas clandestinas que tanto gusta en los bajos fondos.
En la comisaría y la discoteca: Los dos clásicos atemporales. El santuario de la ley destrozado y el antro de luces de neón donde la música tecno reverbera al ritmo de los cráneos rompiéndose.
El arsenal de "Los Juegos del Hambre"
Cuando la película entra en su fase de clímax, se transforma en un todos contra todos que ríete tú de la arena de Katniss Everdeen. Es el caos absoluto. Y lo mejor del asunto es el diseño de producción de los combates: de vez en cuando, casi de forma providencial, la cámara te hace un primer plano de un objeto random que han dejado "cerca" para que los contendientes lo usen. Es como si el director jugara a los videojuegos y fuera suelta de objetos para el jugador.
¿Qué tenemos en el menú del día? Un catálogo que haría las delicias de una ferretería psicópata: picahielos, una rueda de coche, una cadena oxidada, una escalera de mano, una cadena de bicicleta... Cualquier cosa sirve para abrirle la cabeza al prójimo. La improvisación táctica es digna de elogio, aunque a veces te preguntas quién demonios se deja un picahielos tirado en medio de una discoteca. Pero qué sabré yo de la noche coreana.
El Ritmo y la Sangre: Una contención que desespera (hasta que estalla)
Si hay algo que ha descolocado a los usuarios de IMDb —y a mí mismo, para qué nos vamos a engañar— es la gestión de la violencia gráfica. Durante el 80% del metraje, la película experimenta una curiosa crisis de identidad: no hay sangre. Hay golpes que fracturarían el fémur de un mamut, caídas desde segundos pisos, impactos secos contra columnas de hormigón... y ni una puta gota de plasma. Los personajes caen, se levantan, se sacuden el polvo y siguen peleando como si fueran los putos Inmortales. Christopher Lambert estaría orgulloso de la resiliencia de estos extras, que aguantan más castigo que un saco de boxeo profesional sin pestañear.
Pero amigo, todo cambia en el tercer acto.
Nota del crítico: Si vas al cine esperando el gore desde el minuto uno, te vas a morder las uñas de la frustración. La película se guarda el bote de kétchup para el final.
Todo el autocontrol y la censura previa saltan por los aires hasta que el yerno se cabrea. Cuando ese personaje decide que ya ha tenido suficiente, la película decide compensar las dos horas anteriores de sequía hematológica. Sangre al final, y a espuertas. El clímax se convierte en un festival del horror hiperviolento que rinde un tributo ineludible a la mítica escena del martillo de Old Boy. La pantalla se tiñe de un rojo denso, visceral y tardío, desatando toda la catarsis que nos habían estado reteniendo de forma casi sádica.
Lo mejor
- Coreografía: La película tiene más coreografía que West Side Story y La La Land juntas.
- Acción: La película es un compendio de mamporros, giros imposibles y coreografías hipervitaminadas.
- Violencia gráfica: El clímax se convierte en un festival del horror hiperviolento que rinde un tributo ineludible a la mítica escena del martillo de Old Boy.
Lo peor
- Falta de lógica: La película no tiene lógica, realismo o diálogos profundos.
- Exceso de violencia: La película es excesivamente violenta y puede ser desagradable para algunos espectadores.
- Poca originalidad: La película no es muy original y se basa en elementos de otros filmes de acción.
El Veredicto de Claqueta Ácida
En definitiva, The Furious es un artefacto cinematográfico extraño. Por un lado, te quiere vender una trama de denuncia social durísima sobre la trata infantil, y por el otro se convierte en un simulador de artes marciales coreografiado hasta el delirio donde los personajes son prácticamente indestructibles hasta que el guion decide que ya es hora de que sangren.¿Es una buena película? Si buscas lógica, realismo o diálogos profundos, huye hacia la filmografía de Eric Rohmer. Pero si lo que quieres es ver un ballet de destrucción absoluta, una ensalada de hostias con objetos de bricolaje en escenarios del Street Fighter y un estallido final de violencia coreana de la vieja escuela, siéntate, pilla palomitas y disfruta del espectáculo.
Mi nota: Un 6 sobre 10... solo por el esfuerzo sobrehumano de los especialistas de riesgo, que a estas horas seguro que siguen de baja laboral. ¡Corten! 💀
🎬 Tráiler Oficial
Abrir en YouTube
¿Qué significa el final de The Furious?
Ficha de Daños Colaterales en Sala
Certificado de impacto psicofísico emitido por Odin Lagbert
2 amagos en el tramo intermedio; pestañeo pesado en las transiciones más innecesarias.
Minuto 54 y minuto 74 (comprobando cuánto quedaba de suplicio).
2 espresso para no dejarse vencer por la mediocridad cómoda.
"A mitad del segundo acto cuando la subtrama secundaria empezó a pesar más de lo que aportaba."
💬 El Veredicto de la Comunidad
¿Qué te ha parecido la película? Deja tu nota de 0 a 10 para contrastarla con el análisis de la redacción.
Aún no has votado
📢 ¿Te ha gustado el ácido?
Comparte esta crítica con tus amigos cinéfilos o desata la polémica en redes.
⚡ LA DOSIS DE VENENO CINÉFILO QUE TU BANDEJA NECESITA
Sin notas regaladas ni promociones tibias. Suscríbete para recibir nuestra dosis semanal sin censura o entra al Telegram secreto con pases de prensa, quinielas y votaciones relámpago.
Alertas de estrenos en 1 segundo, encuestas en caliente y audios al salir de pases de prensa.
Recibe la dosis semanal en tu mail + regalo inmediato del PDF con 50 joyas ocultas de culto.
Críticas Relacionadas
Autopsias recomendadas para cinéfilos exigentes.
⚡ Ácido Cítrico7.128 años después
⚡Afinidad temática directa en atmósfera, estilo y fijaciones visuales.
Una secuela que huele a podrido desde el primer fotograma. Garland y DaCosta intentan revivir el género, pero el resultado es un KO técnico disfrazado de obra maestra.
⚡ Ácido Cítrico5.8A Serbian Film
⚡Afinidad temática directa en atmósfera, estilo y fijaciones visuales.
Srđan Spasojević firma un festín de depravación que oscila entre el shock gratuito y el comentario social. ¿Genialidad o basura pretenciosa? Claqueta Ácida lo disecciona.
⚡ Ácido Cítrico6.0Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma
⚡Afinidad temática directa en atmósfera, estilo y fijaciones visuales.
Jane Schoenbrun convierte un campamento de verano en un vertedero de hormonas y clichés. ¿Arte o autopsia de un subgénero moribundo?
Ecosistema Editorial
Conexiones cinéfilas, entrevistas de archivo y análisis relacionados.
💬 Debate Cinéfilo & Autopsia de Lectores
0 veredictos¿Discrepas con nuestra nota? ¿Es una obra maestra o veneno puro? Deja tu veredicto abajo sin necesidad de registro.
Aún nadie ha dejado su veredicto para esta película.
Sé el primero en clavarle el colmillo rellenando el formulario de arriba.