🎬 CLAQUETA ÁCIDA
Perros Verdes ⚡ Ácido Cítrico

Una batalla tras otra — Cuando el genio tropieza con su propia ambición

Paul Thomas Anderson adapta 'Vineland' y nos regala 162 minutos de pretensión disfrazada de profundidad. DiCaprio y Penn brillan, pero el guion los ahoga. 🎬🔥

✍️ Por: Valeria Von Doom
🎬 Director: Paul Thomas Anderson
⏱️ Lectura: 8 min
⚡ Ácido Cítrico 5.8/10
Crítica y fotograma de la película Una batalla tras otra en Claqueta Ácida
Póster y cartel oficial de la película Una batalla tras otra

Crítica de Una batalla tras otra

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Una batalla tras otra: Cuando el genio tropieza con su propia ambición 0:00 / --:--

El cine de Paul Thomas Anderson siempre ha sido un territorio peligroso: o te enamoras de su ambición desmedida o te ahogas en su pretensión. Una batalla tras otra, su última incursión en la adaptación de la novela Vineland de Thomas Pynchon, cae de lleno en la segunda categoría. No es que el hombre no sepa lo que hace —Dios sabe que lo sabe—, pero esta vez su genio ha tropezado con su propia sombra. 162 minutos de planos secuencia interminables, diálogos que intentan ser profundos y terminan siendo pedantes, y un reparto de lujo desperdiciado en un guion que parece escrito en un arrebato de insomnio. Warner Bros. y Ghoulardi Film Company han invertido millones en lo que, en el mejor de los casos, parece un experimento fallido de cine arte. En el peor, un recordatorio de que hasta los mejores directores tienen días malos. O años malos, en este caso.

La película llega en un momento extraño para el cine estadounidense. Por un lado, el público parece más hambriento que nunca de historias con peso político y social; por otro, Hollywood sigue obsesionado con el blockbuster vacío y las secuelas interminables. Una batalla tras otra intenta navegar ese espacio intermedio, pero termina varada en un limbo incómodo: demasiado densa para el gran público, demasiado dispersa para los fans de Pynchon, y demasiado pretenciosa para cualquiera que espere algo más que un ejercicio de estilo. Anderson, que en el pasado ha demostrado ser un maestro del equilibrio entre lo comercial y lo artístico (Boogie Nights, There Will Be Blood), aquí parece haber olvidado que el cine, ante todo, debe ser entretenido. No en el sentido frívolo de la palabra, sino en el de capturar al espectador, de hacerle sentir que cada minuto en la sala vale la pena. Y eso, lamentablemente, no ocurre.

El rodaje, según se rumorea en los círculos de Hollywood, fue un infierno. DiCaprio y Penn, dos actores que no necesitan presentación, pasaron meses en un set donde el perfeccionismo de Anderson rayaba en lo obsesivo. Se dice que hubo tensiones con el equipo técnico, especialmente con el director de fotografía Michael Bauman, a quien Anderson habría presionado hasta el límite para lograr esos planos secuencia que, en teoría, debían ser revolucionarios. Pero aquí está el problema: un plano secuencia no es revolucionario por ser largo, sino por ser necesario. Y en Una batalla tras otra, la mayoría de ellos parecen más un alarde técnico que una decisión narrativa. Jonny Greenwood, colaborador habitual de Anderson, compone una banda sonora que oscila entre lo sublime y lo irritante, como si no pudiera decidir si quiere ser el nuevo Bernard Herrmann o el próximo Aphex Twin. El resultado es una partitura que, en lugar de elevar las escenas, las ahoga en un mar de notas discordantes.

El reparto, por su parte, hace lo que puede con el material que tiene. DiCaprio, en el papel de Bob, un ex revolucionario arrastrado de vuelta a la lucha, entrega una actuación contenida pero efectiva. Sin embargo, su personaje carece de la profundidad que el guion promete. Sean Penn, como el coronel Steven J. Lockjaw, es el único que logra trascender el texto, dotando a su personaje de una humanidad que el resto del elenco no alcanza. Chase Infiniti, en el papel de Willa, es la verdadera revelación: su naturalidad en pantalla contrasta con la rigidez del resto, y uno no puede evitar preguntarse qué habría pasado si Anderson le hubiera dado más espacio. Benicio del Toro, Regina Hall y Teyana Taylor cumplen, pero sus personajes son poco más que arquetipos sin desarrollo. Wood Harris y Tony Goldwyn, por su parte, parecen perdidos en un bosque de diálogos que no llevan a ninguna parte.

Una batalla tras otra still 1
Una batalla tras otra still 1

Dirección y puesta en escena: El arte de lo innecesariamente complicado

Paul Thomas Anderson es un director que ha demostrado, una y otra vez, que sabe cómo construir una escena. Desde el plano secuencia inicial de Boogie Nights hasta la tensión claustrofóbica de Phantom Thread, su cine ha sido sinónimo de maestría técnica. Pero en Una batalla tras otra, esa maestría se convierte en su peor enemigo. Cada decisión parece tomada no para servir a la historia, sino para demostrar que Anderson puede hacerlo. Los planos secuencia, por ejemplo, son técnicamente impecables, pero narrativamente vacíos. En una escena clave, la cámara sigue a DiCaprio durante casi cinco minutos mientras recorre un almacén abandonado, hablando con personajes secundarios que no aportan nada a la trama. Es un alarde de coordinación, sí, pero también un recordatorio de que el cine no es un deporte olímpico.

La fotografía de Michael Bauman, por otro lado, es visualmente impactante pero emocionalmente fría. Los tonos apagados y la iluminación tenue intentan crear una atmósfera de tensión, pero terminan dando a la película un aire de videoclip pretencioso. Hay un momento en el que la cámara se detiene en un primer plano de DiCaprio, con una luz azulada que debería transmitir melancolía, pero que en realidad solo transmite aburrimiento. La banda sonora de Jonny Greenwood, como mencioné antes, es otro problema. En lugar de complementar las escenas, las ahoga. Hay un tema recurrente, una especie de leitmotiv con cuerdas disonantes, que aparece cada vez que la película intenta ser profunda. El efecto es el contrario: en lugar de emocionar, suena a parodia de sí mismo.

Una batalla tras otra still 2
Una batalla tras otra still 2

Actuaciones: Dos titanes y un guion que los traiciona

Leonardo DiCaprio y Sean Penn son dos de los mejores actores de su generación, y en Una batalla tras otra demuestran por qué. DiCaprio, en particular, logra transmitir la vulnerabilidad de Bob, un hombre atrapado entre su pasado revolucionario y su presente de resignación. Hay una escena en la que Bob se enfrenta a un grupo de militares, y DiCaprio logra transmitir el miedo y la determinación de su personaje con solo un gesto. Es una actuación contenida, pero poderosa. Penn, por su parte, roba cada escena en la que aparece. Su coronel Lockjaw es un personaje complejo, lleno de contradicciones, y Penn lo interpreta con una intensidad que hace que el resto del reparto parezca estar actuando en otra película. Es una lástima que el guion no le dé más espacio para brillar.

El resto del reparto, sin embargo, no tiene la misma suerte. Chase Infiniti es la excepción: su Willa es fresca, natural y llena de vida, y uno no puede evitar preguntarse qué habría pasado si Anderson le hubiera dado más peso en la historia. Benicio del Toro, en el papel de Sensei Sergio St. Carlos, parece perdido en un mar de diálogos pseudofilosóficos. Regina Hall y Teyana Taylor cumplen, pero sus personajes son tan planos que uno se pregunta por qué se molestaron en aceptar los papeles. Wood Harris y Tony Goldwyn, por su parte, parecen estar en otra película, como si alguien les hubiera dado el guion equivocado.

Lo mejor

  • Sean Penn: Su interpretación del coronel Lockjaw es lo único que salva a la película de ser un completo desastre. Penn logra dotar a su personaje de una humanidad y una complejidad que el guion no merece.
  • Chase Infiniti: La revelación del reparto. Infiniti roba cada escena en la que aparece, y uno no puede evitar preguntarse qué habría pasado si su personaje hubiera tenido más peso en la historia.
  • Algunos momentos visuales: Aunque la fotografía en general es fría y pretenciosa, hay un par de planos —como el primer encuentro entre Bob y Lockjaw— que demuestran que Bauman sabe lo que hace.
  • La banda sonora de Jonny Greenwood: Aunque a veces ahoga más que acompaña, hay momentos en los que la música de Greenwood logra elevar las escenas, especialmente en los momentos más tensos.

Lo peor

  • El guion: Pretencioso, disperso y lleno de diálogos que intentan ser profundos pero terminan siendo pedantes. Anderson parece haber olvidado que el cine no es un ensayo académico.
  • Los planos secuencia innecesarios: Técnica por la técnica. Anderson abusa de los planos secuencia largos, pero la mayoría de ellos no aportan nada a la historia.
  • La duración: 162 minutos que se sienten como el doble. La película no tiene ritmo, y cada escena parece arrastrarse hasta el infinito.
  • Los personajes secundarios: Benicio del Toro, Regina Hall y Teyana Taylor están completamente desperdiciados. Sus personajes son arquetipos sin desarrollo, y uno se pregunta por qué se molestaron en aceptar los papeles.
  • La pretensión: La película intenta ser profunda, pero termina siendo un ejercicio de autocomplacencia. Anderson parece más interesado en demostrar lo inteligente que es que en contar una buena historia.

El Veredicto de Claqueta Ácida

Una batalla tras otra es el recordatorio de que hasta los genios tienen días malos. Paul Thomas Anderson ha creado una película técnicamente impecable pero narrativamente vacía, un ejercicio de estilo que se olvida en cuanto sales de la sala. DiCaprio y Penn hacen lo que pueden, pero el guion los ahoga en un mar de pretensión. La película intenta ser profunda, pero termina siendo un aburrido ensayo académico disfrazado de cine. Si esto es lo mejor que Hollywood puede ofrecer en 2025, que Dios nos coja confesados. 💀

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Una batalla tras otra: preguntas frecuentes

¿Qué nota tiene "Una batalla tras otra" en Claqueta Ácida?
"Una batalla tras otra" tiene una nota de 5.8/10 en Claqueta Ácida según el análisis publicado por Valeria Von Doom.
¿Merece la pena ver "Una batalla tras otra"?
Con reservas. Le damos un 5,8/10 (Ácido Cítrico), nuestra categoría para obras irregulares que tienen algo que rescatar.
¿Quién dirigió la película "Una batalla tras otra"?
"Una batalla tras otra" fue dirigida por Paul Thomas Anderson.
🩺

Ficha de Daños Colaterales en Sala

Certificado de impacto psicofísico emitido por Valeria Von Doom

⚡ Desgaste Moderado
🥱 Bostezómetro

2 amagos en el tramo intermedio; pestañeo pesado en las transiciones más innecesarias.

⏱️ Miradas de Pánico al Reloj

Alguna consulta furtiva al móvil en el segundo acto. Nada que no se perdone.

😬 Índice de Cringe Ajeno 3.1/10
☕ Prescripción Terapéutica

1 espresso para no dejarse vencer por la mediocridad cómoda.

💥 Punto de Descarrilamiento

"A mitad del segundo acto cuando la subtrama secundaria empezó a pesar más de lo que aportaba."

💬 El Veredicto de la Comunidad

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Nota de Claqueta Ácida 5.8/10
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