El escándalo La corte de Joseon reducida a telenovela de diseño
«Una ambiciosa producción coreana que pretendía reimaginar Las amistades peligrosas en la era Joseon, pero que naufraga entre pelucas despegadas y melodrama de cartón piedra.»
Análisis rigurosos con sobredosis de sarcasmo. Creado para los amantes del séptimo arte que no se tragan los discursos de marketing de Hollywood.
Sin reseña editorial en Claqueta Ácida todavía.
«El cine independiente siempre es un rotundo plan B. Pero a veces el plan B es la mejor película que puedes hacer.»
Bruno Martín revela las entrañas de 'Luger': desde el MacGuffin de la Segunda Guerra Mundial hasta el western urbano en el polígono industrial P29. Autopsia sin filtros.
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«Una ambiciosa producción coreana que pretendía reimaginar Las amistades peligrosas en la era Joseon, pero que naufraga entre pelucas despegadas y melodrama de cartón piedra.»
Scott Waugh intenta clonar la adrenalina del cine de persecuciones con Alan Ritchson y Owen Wilson, pero solo consigue una carrera vacía y digitalmente descolorida.
Una reseña mordaz que desmenuza la nueva entrega de Insidious, entre sombras gastadas y destellos de genuino terror.
Damian McCarthy firma un terror irlandés con más estilo que sustos. Carolyn Bracken brilla, pero el guion tropieza con su propio maniquí de madera. ¿Obra de culto o simple rareza?
Oliver Laxe firma una obra maestra hipnótica donde el desierto marroquí se convierte en un personaje más, sudoroso y alucinógeno. Cine puro, sucio y trascendente. 9/10.
Raúl Cerezo convierte un concepto prometedor en 91 minutos de tensión que se desinfla como un airbag usado. ¿Miedo enlatado o simple pereza narrativa?
James Wan dinamita los códigos del cine de terror moderno con 'Maligno', una divertidísima y delirante locura que abraza el Giallo y la serie B sin complejos.
Carlos Vermut nos sumerge en el abismo de la culpa y la perversión inconfesable en 'Mantícora', un thriller psicológico de una incomodidad insoportable.
Santiago Fillol sirve un festín de carne podrida en 'Matadero': ambición visual, actores hambrientos y un guion que se desangra en la Pampa. ¿Arte o matadero de ideas?
David Robert Mitchell revolucionó el terror independiente con una hipnótica y bella pesadilla sobre la paranoia adolescente, el SIDA latente y la muerte andante.
Grace regresa para reclamar un trono, pero el guion solo ofrece sillas de plástico. ¿Vale la pena este déjà vu sangriento? Claqueta Ácida lo disecciona con bisturí.
Nicanor Loreti convierte el apocalipsis zombie en un ejercicio de estilo argentino: barato, efectivo y con más personalidad que un asado en Constitución. ¿Obra maestra? No. ¿Culto instantáneo? Probablemente.
Sean Byrne irrumpe en el panorama del terror australiano con una joya de sadismo rosa y tensión asfixiante que redefine el torture porn.
Andy Muschietti vuelve a Derry para contarnos el origen de Pennywise. Spoiler: el payaso sigue siendo lo más interesante de la habitación.
Julia Ducournau firma un drama adolescente con pretensiones de cuerpo y alma, pero solo logra un tatuaje mal curado en el brazo del cine francés.
Genki Kawamura adapta el videojuego 'The Exit 8' con más bucles que un político en campaña. ¿Logrará escapar del purgatorio del cine de terror japonés o se quedará atrapado en su propia estación?
Un canino sobrenatural en una película que ladra mucho pero no muerde. Claqueta Ácida disecciona este bodrio rural con la elegancia de un bisturí en un matadero.
Panos Cosmatos firma una orgía visual de venganza, ácido y motosierras que hace que Tarantino parezca un monaguillo. Aquí no hay redención, solo carne quemada y sintesizers demoníacos.
Apollo y Emma vivían un cuento de hadas hasta que el horror folclórico les recordó que los bebés no siempre son lo que parecen. ¿O sí?
Paco Plaza nos regala un thriller gallego con más bilis que brillo, donde Luis Tosar brilla entre un guion que cojea y una violencia que sabe a poco. ¿Venganza o simple rutina?
Juanma Bajo Ulloa regresa con un thriller gótico que huele a celuloide quemado y sangre seca. ¿Logra 'El mal' escapar del folclore del terror patrio o se ahoga en su propio simbolismo?